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Preguntas frecuentes
¿Cómo llegar al centro de Barcelona?
Cuando aterrizás en Barcelona desde Alicante, lo primero que necesitás es salir del aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, situado a unos 14 km del centro de la ciudad. Desde ahí tenés varias opciones para moverte hacia el corazón de la urbe: podés tomar el Aerobus, un servicio directo que te deja en Plaça de Catalunya en unos 30 minutos por alrededor de €5,90, o el tren de Renfe que es más económico (€4,50) pero requiere un transbordo si querés llegar al centro exacto.
Si preferís más comodidad y no te importa gastar un poco más, un taxi desde el aeropuerto te costará entre €25 y €30 y tardará unos 25 a 30 minutos dependiendo del tráfico. También está la opción de alquilar un auto, aunque no es la más práctica si planeás moverte por la ciudad a pie. Lo más recomendable para la mayoría de viajeros es el Aerobus o el tren, ambos rápidos, seguros y económicos.
¿Qué ver en Barcelona?
Una vez que llegás a Barcelona desde Alicante, vas a encontrar una ciudad rebosante de cultura, arquitectura y modernismo. El barrio gótico es imprescindible: sus callejones estrechos te llevan a la Catedral de Santa Eulàlia y te hacen sentir que retrocediste en el tiempo. Pero Barcelona es mucho más que historia medieval: la arquitectura modernista de Gaudí domina la ciudad, especialmente en la Sagrada Familia, que es prácticamente obligatoria de visitar.
Para completar tu recorrido, no podés perderte el Parque Güell con sus vistas panorámicas, las Ramblas (la calle más famosa de la ciudad), el Barrio del Born con sus galerías de arte y tiendas de diseño, y Montjuïc si querés museos como el MNAC o vistas espectaculares. Los barrios de Gràcia y Eixample también merecen una caminata para descubrir la vida local y el modernismo que caracteriza a Barcelona.
Sagrada Familia
Parque Güell
Barrio Gótico
Paseo de Gràcia
Montjuïc
Barrio del Born
Cocina típica en Barcelona
Después de viajar desde Alicante hasta Barcelona, una de las mejores formas de sumergirse en la cultura local es probando la gastronomía catalana. Comenzá con las pa amb tomàquet (pan con tomate), una entrada simple pero deliciosa que acompaña casi todo. Las calcots (cebollas tiernas) en temporada son un manjar local, y los escalivada (vegetales a la brasa) son típicos de la región. No podés dejar de probar la fideuà, similar a la paella pero hecha con fideos en lugar de arroz.
Para los amantes del mar, el suquet de peix (un caldo de pescado tradicional) y los gambas al ajillo son imprescindibles. La comida catalana también destaca por sus carnes: el mar i muntanya combina mariscos con pollo o carnes en platos muy sabrosos. A la hora de beber, el vermut es la bebida social por excelencia en Barcelona, especialmente en las horas previas al almuerzo, así que no dudés en probar esta tradición local.
Escalivada (vegetales a la brasa)
Fideuà (con fideos en lugar de arroz)
Suquet de peix (caldo de pescado tradicional)
Mar i muntanya (mar y montaña combinados)
Calcots con salvitxada
Vermut (bebida social)
