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Preguntas frecuentes

¿Cómo llegar al centro de Republicacheca?

El Aeropuerto Václav Havel está a unos 20 km del centro de Praga y es la entrada principal a la Républica Checa. Desde el aeropuerto tenés varias opciones para llegar a la ciudad: el bus AirportExpress te lleva a la estación central por alrededor de 120 CZK en 40 minutos; el taxi o Uber es más rápido (unos 20 minutos) pero más caro, entre 500 y 600 CZK. También hay tren directo a la Estación Central (Hlavní nádraží), que funciona cada 30 minutos.

Si llegás en tren internacional, probablemente arribes a la Estación Central, ubicada en plena zona turística. Desde ahí el acceso a los principales atractivos es inmediato: caminás poco y ya estás en el Barrio Viejo, la Puente de Carlos y el Castillo. La red de transporte público de Praga es excelente y económica: metro, tranvías y colectivos funcionan coordinadamente, y con un boleto de 24 horas circulás sin restricciones por toda la ciudad.

¿Qué ver en Republicacheca?

Praga es una joya medieval que combina historia, arquitectura y encanto. No te podés perder la Puente de Carlos, ese icónico puente de piedra de casi 600 años donde andá, mirá las vistas del río Vltava y contemplá la silueta del Castillo iluminándose al atardecer. El Castillo de Praga es espectacular: desde sus terrazas ves toda la ciudad, y adentro encontrás iglesias, galerías de arte, jardines y plazas que te dejan boquiabierto.

Los barrios antiguos guardan toda la magia de Praga. En la Plaza de la Ciudad Vieja (Staroměstské náměstí) vas a encontrar el famoso Reloj Astronómico que vos querés fotografiar mil veces, cafeterías con buena vista y vida medieval. El Barrio Judío (Josefov) conserva sinagogas históricas y museos con historias intensas que te impactan. Si querés algo más tranquilo, caminá por las empedradas calles de Malá Strana, donde los palacios barrocos y los jardines secretos te transportan a otra época.

  • Puente de Carlos (Karlův Most)
  • Castillo de Praga (Pražský hrad)
  • Plaza de la Ciudad Vieja (Staroměstské náměstí)
  • Barrio Judío (Josefov)
  • Torre Petřín
  • Malá Strana

Cocina típica en Republicacheca

La cocina checa es contundente y deliciosa—perfecta si te gusta la comida bien hecha y con sabor. El Goulash (Guláš) es el plato rey de la mesa: un estofado de carne con pimentón que acompañás con pan tostado o Knedlíky, esos bollos de pan densos que sorbés para aprovechar cada gota de salsa. Otro clásico imprescindible es la Svíčková na smetaně, que es lomo de res en una salsa cremosa agridulce con arándanos—un viaje gastronómico. Los jamones y embutidos checos son de calidad: probá el Špekáček, un embutido ahumado que te va a dejar enganchado.

Praga tiene una escena gastronómica que mezcla tabernas tradicionales (hospodas) con restaurantes contemporáneos. En las hospodas locales pedís una Pilsner—la cerveza checa está entre las mejores del mundo, tomá sin culpa. Los Trdelníky son un postre adictivo: pan dulce tostado enrollado en nueces y canela o chocolate, que vendedores ofrecen humeando por toda la ciudad vieja en los meses fríos. La sopa de col (Zelňák) es otra especialidad que en invierno te calienta el alma y te deja satisfecho.

  • Goulash (Guláš)
  • Svíčková na smetaně
  • Trdelníky
  • Cerveza Pilsner
  • Jamón Ahumado (Špekáček)
  • Sopa de Col (Zelňák)